Pierde el miedo a nadar, ¡yo lo hice!

Pierde el miedo a nadar, ¡yo lo hice!

Ene 30, 2017

Vivir en el Caribe Mexicano 

Fue mi mejor motivación

 

Mi nombre es José, bueno Pepe para los amigos. Nací en Cancún hace tres décadas, me gusta viajar por México con mi cámara, amo los perros y sobre todo estoy enamorado del mar. Nunca has escuchado de mi hasta ahora pero si has venido de visita al Caribe Mexicano, tal vez  hayamos compartido dos grandes sentimientos que el inmenso mar provocó en nosotros: emoción y miedo.

 

XelHá- Cancún-PptoTravel

Foto de PptoTravel

 

Nacer en Cancún, no fue garantía de saber nadar. Todos los fines de semana mi papá nos llevaba a Playa Chaac-Mool para divertirnos en una pequeña alberca natural, en la cual viví momentos tensos, claro por qué un metro de agua puede ser traumante si tienes 8 años y no sabes cómo mantenerte a flote.

Playa-Cancún-XelHá

Foto de Aclarando

 

Esto se prolongó hasta mi juventud y el primer recuerdo de lo difícil que fue ser el único que no supiera nadar, me lleva a Cobá. Esa visita puso a prueba toda mi tenacidad y mi ingenio para crear excusas y no montar una bicicleta; si tampoco sé andar en una de esas pero ese no es el punto. Ese día estaba a punto de visitar mi primer cenote.

Coba-Riviera Maya-Tulum

¿Cómo le dices a tus mejores amigos que no sabes nadar a tus veintitantos años? Simplemente no lo haces y te lanzas esperando lo mejor. Gracias a Chaac, el cenote tenía llantas y una soga de seguridad de la cual me aferré con todas mis fuerzas hasta que nuestra visita terminó. Después de ese momento decidí aprender a nadar y aunque no sabía cómo me convertí en autodidacta.

Cenote-PptoTravel-Yucatán

Foto de PptoTravel

Poco a poco me fui acercando al mar, empecé por lo más fácil: descubrir qué tan profundo podía caminar dentro la playa sin entrar en pánico y fue bastante divertido. Después de varios intentos, llegó el momento de sumergirme, aguantar la respiración e intentar nadar por debajo, aunque al principio parecía que me estaba ahogando poco a poco dominé el ritmo pero aún no podía alejarme de la orilla tanto como quería.

Playa Delfines-Cancún-XelHá

Foto de viajesacancuntodoincluido

 

Un día recibí una invitación bastante especial: Visitar Xel-Há en la Riviera Maya. Acepto, estaba emocionado pero de sólo pensar que todo era agua y que tendríamos que snorkelear suponía para mí, un reto mayor para el cual tal vez no estaba preparado.  Llegó el día y con él mi mente comenzó a imaginar muchos escenarios catastróficos de todo lo que podía pasar. Se alegrarán de saber que la sonrisa de ese día me duró por mucho tiempo, fue mi primera vez snorkeleando y vivir lo que más anhelaba: las profundidades del Caribe Mexicano.

XelHá- PptoTravel-Riviera Maya

Foto de PptoTravel

 

Ese día descubrí que un par de aletas y un chaleco salvavidas son de gran ayuda cuando estás aprendiendo a nadar. Efectivamente, como suponen me compré un kit de snorkel para dar el siguiente paso: regresar a un cenote y vivirlo como se debe. Ya sé lo que piensan: ¿qué tan difícil puede ser nadar con chaleco, aletas y un visor? Bueno difícil no es, lo duro es comenzar a despojarte poco a poco de todo aquello que te hace sentir seguro.

Riviera Maya-Dos Ojos-PptoTravel

Foto de PptoTravel

 

A medida que visité cenotes, fui quitando partes de la armadura que me protegía. Primero el chaleco y con ello aprendí a sumergirme hasta lo profundo de los cenotes y disfrutar de su belleza. Aletas y comprendí que el truco para flotar está en mover los brazos y los pies para crear una zona de resistencia entre el agua y tú. Visor y experimenté por primera vez la increíble sensación del agua en mi rostro mientras descendía lentamente en el agua.

Contoy-PptoTravel-Cancún

Foto de PptoTravel

 

Hoy en día viajo mucho por México y no pierdo la oportunidad de lanzarme al agua en cualquier laguna, río o playa que se me atraviese. Ahora resisto por mucho más tiempo sin respirar bajo el agua y hasta puedo flotar de muertito mientras veo hacia el cielo y disfruto de momentos que solo pueden ser descritos como perfectos.

No pretendo cambiarles la vida, sólo decirles que si hay algo que los motive aprender, háganlo. Muchas veces nuestro miedo no es más que un motor que está apagado y que necesitamos encender para llegar muy lejos.

Y tú, ¿a qué le tienes miedo? 

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Share and Enjoy

  • Facebook
  • Twitter
  • Delicious
  • StumbleUpon
  • Add to favorites
  • Email
  • RSS